viernes, 29 de agosto de 2014

LA INUNDACIÓN DE 1909 Y LOS CRÍMENES DEL RENACIMIENTO

Aparentemente estas dos frases unidas por una conjunción no guardan ninguna coordinación ni segmento argumental que puedan explicar la truculenta historia que a principios del S XX asoló  Ciudad Rodrigo. Los historiadores corrieron página  aduciendo no tener pruebas suficientes para verificar los espeluznantes crímenes acontecidos y, de forma negligente, no quisieron ahondar en una de las páginas más negras de la historia criminalista de España.

Poca gente conoce los hechos reales que sucedieron en Ciudad Rodrigo entre 1910 y 1911. Las gacetas locales de la época, Avante y La Iberia, omiten a instancias e incluso amenazas del Concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Galán Corchete, una serie de crímenes que suceden en los palacios renacentistas de Ciudad Rodrigo atemorizando a toda la población mirobrigense. Un tercer diario, Columnata Farinata dirigido por el peculiar personaje Antonio López López, alias "El López",  sí se hace eco de estos hechos salpimentando con estilo mordaz e irónico,  las responsabilidades que las autoridades municipales deben asumir para dar con el criminal. Se ceba especialmente con el Concejal Antonio Galán llamándole aprendiz de cacique o tendero de ferretería (esto último totalmente cierto) y justificando su animadversión con un ¡Viva la anarquía! al terminar todos sus artículos de investigación criminal.

Lo curioso es que el maquinador, artífice y ejecutor de los misteriosos asesinatos planea de manera meticulosa sus crímenes dejando pistas que se relacionan con el lugar donde aparecen los "supuestos" fiambres (y no de porcino precisamente).

Isidoro Sánchez Jorreto, Gabriel San Juan Paniagua y Jose María Gómez-Cosío , son tres alumnos bachilleres que preparan sus estudios de acceso a la universidad en el Seminario de San Cayetano de Ciudad Rodrigo. Los tres admiran a su profesor de historia Celorico Muñoz Toribio; un singular profesor que no da clases de forma magistral como sus otros colegas. Sus enseñanzas son al aire libre, en la biblioteca, en los archivos catedralicios y municipales. Plantea retos a sus alumnos que deben resolver en grupo investigando y descubriendo por  experiencia propia para que sea "su cerebro y cerebelo los que despierten del letargo" ( como él mismo insiste en todas sus clases). El propio profesor lo llamaba: Aprender por Retos y pese a que quiso instaurarlo como metodología educativa mandando numerosos  estudios experimentales a diversas editoriales de pedagogía,  sus artículos acababan en la papelera del editor contestándole cortésmente con una negativa  al ser una metodología  arcaica, de poco calado y muy poco actualizada a los tiempos modernos de la sociedad industrial. Algún editor se despidió incluso con un "estás pirao majete" como posdata

Vamos a los hechos. Todo empezó para estos tres jóvenes un 22 de diciembre de 1909, el día que el Arrabal de Puente sufriera la mayor inundación de su historia. Los tres participaron con valentía en el rescate de algunos vecinos arrabaleños que se negaron a abandonar sus miserables albergues y pertenencias. Sin conocerse de nada participaron en las labores de rescate, incluso Isidoro  estuvo a punto de perder la vida. Ahí comienza una amistad que se hará duradera e inquebrantable cuando, casualidades del destino, los tres coinciden en las clases del Seminario. Juntos se enfrentarán al reto más difícil que ha planteado el profesor Celorico: descubrir al asesino del renacimiento.


PRÓXIMO LIBRO
EL ASESINO RENACENTISTA DE LAS CUATRO CALLES



* Los personajes descritos en cursiva y la Gaceta "Columnata Farinata" son ficticios. Tan ficticios como que no existieron nunca pero si no salpimentamos la historia... ¿que quedará de esta ciudad renacentista condenada a vivir en una esquina?.

viernes, 4 de abril de 2014

DECORACIÓN CULTURAL EN LOS CENTROS EDUCATIVOS

Sé que mi opinión sobre las Semanas Culturales o Jornadas Culturales en los Centros Educativos puede herir sensibilidades. Alguno/a puede incluso llamarme retrógrada o amigo de la enseñanza del pasado en la cual no se celebraban eventos de este tipo y  la única decoración existente, de temática libre, era la que  hacíamos  a  puño y letra en los pupitres con los consiguientes cogotones que el maestro te propinaba  y posterior limpieza humillante de todo el mobiliario escolar. A pesar de todo compensaba sufrir el doloroso castigo físico. Tu expresividad artística necesitaba una válvula de escape entre tanta tabla de multiplicar, memoria de catecismo y recitado de tiempos verbales. 
Afortunadamente eso ya es historia. Los centros educativos han evolucionado, como no podía ser de otra forma, y ahora se comprometen con temas que socialmente toquen fibra o con monográficos de temática diversa por norma general  interesantes y comprometidos. Todo esto lo aglutinamos en la Semana Cultural del Centro.
Ahora va mi opinión al respecto a lo cual me pongo un casco. He denotado que la terminología ha variado en los últimos tiempos: de semanas culturales pasamos a jornadas culturales. Supongo que la merma temporal se deba a que  el tema interesante y comprometido no puede dar tanto de sí como para estar una semanita con del rollo. Con tres días y en momentos puntuales va que chuta. 
El diseño de la jornada se suele proponer en los claustros de inicio de curso. Aquí se produce una curiosa circunstancia que me recuerda a los tiempos de la mili. Cuando el equipo directivo sugiere que alguien proponga un tema o idea para la jornada se produce un silencio aterrador y espectral. El murmullo continuo de la reunión desaparece por completo y las mentes parecen estar todas en blanco. Alguien, por norma general neófito en estas lides, sugiere un tema. Vuelve el murmullo y una aprobación general mostrada físicamente con un meneo vertical de cabezas da por concluido el tema y no se hable más  hasta unos 15 días antes de la fecha señalada. El neófito va contento para su casa enorgullecido de la propuesta que se va a llevar a cabo. Acaba de ser nombrado coordinador general sin él saberlo.
Un mes antes del evento empiezan las prisas. Llega la hora de la ambientación y los decorados. Sencillos si el tema en cuestión es sobre poetas de la generación del 98  o enormemente complejo si tocamos el tema de la prehistoria. Pongámonos en este último caso, el de la prehistoria, que es más tangible al tener ya tema de disfraz de carnaval con las socorridas bolsas de basura, con lo cual matamos dos pájaros de un tiro. Se reproduce una cueva en papel continuo por el pasillo del colegio. Se pintan bisontes y escenas de caza con diversas técnicas. Muchas más manualidades y objetos decorativos tienen entretenido al centro, perdón, a los docentes del centro. La programación de la Jornada incluye: una visita de todos los alumnos a un castro, un documental sacado de You Tube, una excursión en bicicleta por las calles del pueblo, un vídeo vestidos todos los niños de cavernícolas cantando una canción y una charla a los padres sobre los riesgos de Internet y las Redes sociales. Con esto damos por concluida la jornada tirando a la basura la reproducción de la cueva.
El niño o niña habrá sido el objeto pasivo de esas jornadas las cuales no le habrán generado ni media molécula de dopamina. Si embargo, el equipo docente del centro se ha tirado 15 días recortando, pintando, ambientando... en definitiva, haciendo un trabajo ímprobo que tiene como destino final el vertedero.
Esta exposición que hago sobre las Jornadas culturales son exageradas y trato de verlo con cierto sentido del humor. Espero que nadie se sienta ofendido
La Jornada cultural debería ser el evento más importante del centro educativo, debería  durar un curso completo, debería generar productos elaborados por los alumnos, trabajar por proyectos, involucrar a las familias, debería cambiar el concepto de educación dando a los alumnos el verdadero papel protagonista. Si las Jornadas culturales se convierten en trámites que hay que cumplir porque lo tenemos recogido en la PGA yo sugeriría cambiar directamente la PGA. Pero ya se sabe: antes mantenella que enmendalla

sábado, 16 de noviembre de 2013

ARS POLIPHONICA. UN FRAGMENTO DE SU CONCIERTO

Aún quedan despiertas las emociones que puede provocar un concierto como el escuchado   hoy en Ciudad Rodrigo. Me hubiera gustado transmitirlo en directo pero la escasa conectividad no me lo ha permitido. En el enlace podrás escuchar la última parte  aunque mi recomendación es vivirlo y sentirlo en directo. ARS POLIPHONICA  ha dejado una impronta en Ciudad Rodrigo que no se olvidará fácilmente. Haz clic en la imagen para acceder al canal. Mañana en Valladolid. Iglesia San Miguel.

TRANSMITIDO CON Spreaker

Siento salirme del  contenido habitual del blog aunque bien pensado todos los seguidores (7) lo agradeceréis, pues como dicta el subtítulo, son reflexiones que seguramente no sirvan para nada y escuchar a ARS sirve para conmover  y remover sentidos. Aquí va un anticipo

viernes, 25 de octubre de 2013

Los mensajes orales y escritos

Las programaciones son, en suma, la estructura que da sustento lógico y ordenado a un proceso de enseñanza y aprendizaje que va a producirse, no solo entre docente y discente, sino entre otros muchos agentes susceptibles de favorecer aprendizajes: familia, medios de comunicación, tecnologías, patio de colegio... Evidentemente esto no es una definición al uso, pero para entender algo que conocemos y sufrimos todos nos sirve como introducción. Sí, he dicho sufrimos. Es, por así decirlo, el plano que cualquier arquitecto elabora y diseña para que el edificio se sostenga. Ese plano es examinado línea a línea, centímetro a centímetro. Sería impensable pensar que un arquitecto realiza un edificio o casa sin dicho plano. Imaginaos lo que supondría escuchar al arquitecto de la vivienda que hemos adquirido decir: "No, yo todo lo tengo en la cabeza, el plano pa qué"
Hecho el símil me cuesta creer que haya docentes que puedan decir "Yo programaciones pa qué, si lo tengo todo en la cabeza" Exteriorizarlo verbalmente es una cosa, sin embargo, en la intimidad de nuestros pensamientos quién no ha estado tentado de mandar a la porra todo el formalismo programador. Además, mejor no tentar a la suerte pues  el monstruo peludo de la Administración educativa  nos va pedir religiosamente a principio de curso dichas programaciones y hasta, en ocasiones, las va revisar para ver si se están cumpliendo los objetivos, la temporalización, si se han marcado las cruces pertinentes en las competencias básicas, si son coincidentes los criterios de evaluación y coherentes los de promoción.
He aquí que hemos dado con la palabra mágica "revisar". Porque claro, nuevas leyes, nuevos aires. Nuestro sistema educativo marca uno de los índices más bajos a nivel mundial en resultados y hemos de buscar causas y rendir cuentas para pedir responsabilidades. Sin duda estas deben ser las programaciones porque ahora, nuevas leyes, nuevos aires, hemos de revisar esta programación que no está dando muestras de eficiencia.
Intuyo muchas reuniones de comisión de coordinación pedagógica tratando el monográfico de la revisión en todos sus modelos y cauces: general, de centro, de ciclo, de curso, de aula, mensual y semanal. Como si lo viera esta revisión comenzará por los objetivos y, dentro de los objetivos hay uno que me encanta y que normalmente ocupa el primer puesto en el ranking "Leer y comprender mensajes orales y escritos" Vamos, confesadlo ¿quién no ha comenzado alguna programación por este objetivo? Después vendrán largas horas de reuniones, de opiniones, de disputas para  caer en el efecto de Lampedusa "cambiarlo todo para seguir haciendo más de lo mismo" Al final viendo que el trabajo de coordinación no es lo productivo que debiera y que no doy con la programación perfecta y estandarizada que me sirva para toda la vida, recurro a la del libro de texto  en formato editable (copiar y pegar) y que, por supuesto bajo ningún concepto me voy a leer, pero que está hecha de manera impecable.
Así pues habiendo programaciones de libros de texto... hagamos de estos nuestra guía salvadora para que los niños acaben, en sujeto pasivo, leyendo y comprendiendo mensajes orales y escritos de esta guisa "Barroco: periodo de la historia del arte y de la música que duró todo el siglo XVII y parte del XVIII. Reconocemos a los compositores barrocos por su característica peluca" Sin duda, si ha llegado a comprender el mensaje escrito, habrá un antes y un después en su vida distinguiendo al pasear por las calles de su ciudad quién es un compositor barroco y quién no. 
Nunca quise meterme ni atacar  los libros de texto. Por el contrario, sí lo he hecho con su uso: enciclopédico, pasivo, lineal, sin nodos de conexión, sin estructura clara de aprendizaje, llena de actividades mecánicas exentas de fomento creativo, exentas de  búsqueda investigadora, de colaboración, de uso de la tecnología integradora... pero, después de leer esto, estoy muy tentado a hacer una cruzada

viernes, 7 de junio de 2013

LA FORMACIÓN EMOCIONAL

Siempre he creído que el motor, gestor y liderazgo de cualquier proceso formativo debe residir en el Centro Educativo justificando el porqué del itinerario elegido, y avalado por un proyecto didáctico de implicación directa en el aula. Más allá de esta creencia está el colectivo específico de docentes, por ejemplo de música, que no podrá atenderse desde ningún colegio o instituto. Así pues, formar colectivos de materias específicas, es una obligación profesional y casi moral que debe atenderse para mejorar nuestra educación. Pero no de cualquier forma, debemos ir más allá; debemos propiciar el intercambio de  experiencias, de vivencias, el tú a tú. Es decir, debemos tocar nuestra gran asignatura pendiente: la formación emocional.  Pero esto, no es sencillo

Sentir emociones fuertes como asistente de  una actividad formativa  dentro del estandarizado formato denominado curso o cursillo (término que suena altamente peyorativo)  se me antoja complejo. Si al inconveniente del horario añadimos  una pésima elección de contenidos, un ponente que juega a ser profe de universidad o un tema que no se acerca ni de lejos a la demanda real del profesorado, habremos garantizado el aburrimiento absoluto y la auto expulsión del asistente para no volver jamás.  Poniendo atención en que esto no se produzca, no sería difícil acertar en el formato como organizador si pensamos "si yo fuera asistente, ¿qué me gustaría escuchar? ¿ qué grado de participación me gustaría tener?". Aún así, me faltará provocar la emoción.

Para solventar algunos de estos inconvenientes el Siglo XXI nos ha proporcionado la maravillosa posibilidad de tener herramientas que me proporcionen una formación ubicua llevándola a cabo cuando me dé la real gana, dentro de un límite, y en el momento más idóneo para leer  documentos en formato pdf, ver un vídeotutorial o descargar una presentación. Y todo ello mientras saboreo un delicioso café casero, escucho música a todo trapo y minimizo ventanas para atender también el correo electrónico y la prensa deportiva. Hablo de la formación "on line" que, con una secuenciación adecuada, una tutorización atenta y sobre un tema conciso cumple un servicio. Pero la emoción más grande residirá en el apagado del ordenador.

Una modalidad en boga es la formación  B-learning, el Pinto y Valdemoro, el quiero y no puedo a la cual nos hemos subido al carro en estos últimos tiempos. Estoy hablando de "aulas virtuales" que para cerrar círculo y ofertar una formación de calidad se completa con horas que no se hacen exigiendo una aportación y una participación que justifique la ausencia presencial. Llegado a este punto es dónde me gustaría poner énfasis y analizar si realmente se está ofreciendo calidad formativa. En ocasiones los criterios de certificación (entra cinco veces, participa en el foro dos veces y cuelga un archivo) nos invitan a racanear o a contabilizar mentalmente nuestras entradas. Un claro indicador de esto es  cuando se lee en los foros de obligada participación "esto que se está comentando es muy interesante y yo opino lo mismo". Es decir, aprendizaje emocional: cero.

Siempre tuve el reto de organizar una actividad formativa que pudiera proporcionar emociones, implicación, ganas de participar, pasión por lo que se está haciendo, por lo que se está educando, disfrute, alegria, diversión, sentimientos y felicidad con mayúsculas. Puedo dejar esta tarea tranquilo porque creo haberlo conseguido y sentirme orgulloso de haber sido partícipe y organizador de una actividad que generó toda esta corriente de emociones y tocar la gran asignatura pendiente La formación emocional que jamás podrá ser encontrada en la formalidad y la virtualidad. Afortunadamente vivo en una comunidad autónoma (Castilla y León) que permite y alienta estos encuentros sin ostentosidades ni parafernalias, con sencillez y humildad. Con coordinadores implicados (@anuska72 @30im @emiliomartinser @camrensancr),  ponentes cercanos, de altura,  con creencias firmes en lo que hacen, dicen y realizan como @mariajesusmusic @flosflorum @angelalsasua @_antoniodomingo @begodanzas @jmonteo, y por último, todos los docentes de música que participaron en el encuentro Musitictac de Ciudad Rodrigo el 3 y 4 de mayo podemos mover el mundo. ¿No te lo crees? Pues mira estos vídeos y luego me dices:

domingo, 24 de marzo de 2013

UN REY GODO CRUZANDO RÍOS.


Es sorprendente la capacidad del ser humano por argumentar el corrompido nivel cultural que la  formación universitaria nos está brindando. Las Facultades de Formación del Profesorado han primado el saber procedimental de las ciencias de educación sobre el cultivo de ciencias científico humanísticas. La terrible consecuencia de todo ello es que la falta de un conocimiento tan vital como  los pasos  fluviales  por las limitaciones geopolíticas administrativas del territorio nacional ha puesto en voz de alarma a toda la sociedad española sacando a la luz las miserias culturales de aquellos que aspiran a ser maestros o maestras. Aún no entiendo cómo yo, por ejemplo, he podido sobrevivir  ignorando el lugar exacto del nacimiento del río Pas que valga decir, aún nos surte de una trucha asalmonada que frita con panceta hace las delicias del paladar mas exigente, y eso si que me importa, quiero ser sincero.
Una mañana apacible de sábado me encuentro con un inquietante tuit que, por su título, me atrajo como perro de presa. "Se vuelve a abrir la veda. A decirle a los maestros lo que tienen que hacer porque ellos solos no saben" escrito por @doktus y de ahí al enlace. Hubo un toma y daca de contenidos que debíamos saber para tener licencia pedagógica hasta llegar  al axioma del saber imprescindible "razona qué reyes godos cruzaron qué ríos, en qué provincia y en qué circunstancias políticas, económicas y personales
El artículo en cuestión argumenta con base crítica como  estudiosos de rabiosa actualidad (década de los 70)  ponen  la voz de alarma en una  pedagogía pragmática emergente que se está emancipando de la ciencia que quiere transmitirse. La charlatanería psicopedagógica inunda planes de estudio en las Escuelas de Magisterio y esto ha hecho creernos que los métodos de inclusividad para todos los alumnos de capacidades e inteligencias diferentes está por encima del contenido enciclopédico que debemos infusar a los alumnos, aún incluso en las más tiernas edades. 
Decir que la miseria cultural de un colectivo que aspira a un trabajo como docente es fruto de un plan de estudios basado en la charlatanería psicopedagógica me parece cuanto menos exagerado. Eso sí, la demagogia está servida cuando extrapolamos  el hecho de no saber los pasos de los ríos. Evidentemente es un argumento irrefutable el hecho de tener unos conocimientos en mayor o menor medida para ejercer el Magisterio. Si yo dijera que tampoco es necesario saber la ubicación de ríos, con sus afluentes y su paso por las provincias, ríos de tinta ( y nunca mejor dicho) me acusarían de ser uno de los defensores del "no es necesario". Y no lo haré evidentemente, no estoy tan loco. Pero del mismo modo también tendría que decir que se hace absolutamente necesario saber  la lista de los reyes godos para posteriormente explicarlos. Pero explicar... ¿el qué? Lo cierto es que no me ha quedado claro en el artículo si deben profundizarse los contenidos del saber científico humanístico  del programa del Grado en Magisterio en detrimento de patochadas tales como los programas de aprender a aprender, por ejemplo, o que  los niños de hasta 11 años deben ser instruidos bajo la erudición del saber absoluto y enciclopédico. Debo decir que instruccionalmente yo veo mucho contenido en primaria que se transmite atropelladamente sin generar ni media molécula de dopamina el cerebro de los alumnos (afortunadamente no todos), que la escuela les aburre, que discrimina en función de algunas capacidades, que se ampara bajo programaciones y secuencias didácticas irreales fomentando la amnesia colectiva. Y he ahí el problema pero la miopía del que sólo ve más allá de su erudición y lamenta que el resto de los mortales no lleguemos a una décima parte de su conocimiento nos recordará que los educadores somos los responsables del errático camino que hemos tomado. 
Por ultimo una reflexion. Un empresario de hoy, no hace falta irse al futuro, preguntará a dos aspirantes que optan por un puesto de trabajo, las provincias que atraviesa el Guadiana. El primero contesta de carrerilla poniendo a prueba su excelente memoria y acertando, en esta ocasión, la respuesta correcta. El otro dice: ¡Un momento! voy a buscar la información para responderte esto y algún dato más. ¿A quién dará el puesto de trabajo el empresario? Ya está, no tengo nada más que decir.
Y aprovecho para insertar esta excelente presentación de Ana Basterra sobre "Trabajar y evaluar las competencias en el aula" que me parece infinitamente más interesante, contextualizado, y real de alguien que sabe de qué habla en el medio en que habla, que el artículo "Primero aprende y después enseña"


martes, 12 de marzo de 2013

¿SOMOS EFICIENTES BUSCANDO INFORMACIÓN?

Hicimos, sin ninguna intención previa, un experimento muy interesante la semana pasada en una actividad formativa que describiré más adelante. Valga decir, como anticipo, que el curso en sí trataba de forma general sobre los cambios que la tecnología puede producir a la hora de planificar actividades educativas. 
A portagayola tuve una brillantísima intervención introductoria sobre el cambio del rol docente, la importancia de los aprendizajes constructivos, los centros de interés de los alumnos y bla bla bla consiguiendo no dormir al personal en unos treinta primeros minutos memorables y dignos de la ovación más cerrada. Como los aplausos no se producían, mi bien preciada sagacidad me hizo observar que los traseros aposentados en el skay se meneaban de manera inquietante. Fue en ese momento cuando yo, triunfante por el éxito de no adormilar a ningún sufrido asistente, cambié con inusitada habilidad el tercio. Coloqué el marronazo de seguir en la pelea formativa a @anuska72 y que pasara ella a describir algunas aplicaciones productivas mostrando sus veleidades.  Borracho de mi éxito me situé entre los asistentes cual topo de la KGB observando con el rabillo del ojo los movimientos lentos y titubeantes del "mouse" y el doble click
Previamente al encuentro diseñamos una práctica que mostrara la competencia digital docente para llevarla a cabo al final de la sesión . Para ello hicimos un documento con esta imagen y les distribuimos en grupos de tres para que la búsqueda no fuera excesivamente compleja:


El título  de la actividad era EL INVESTIGADOR INSACIABLE.
Dábamos cuatro pistas: Google earth, La Fregeneda, entre el túnel 5 y 10 y un litro de pintura blanca.
El primer reto planteado era:
1) ¿Con qué modelo de cámara esta hecha esa fotografía?
La sorpresa fue mayúscula ya que la pregunta esperada era qué planta es la que se muestra en la fotografía.  La teoría nos decía que siguiendo las pistas en ese orden acudirían a Google earth, teclearían en el buscador La Fregeneda, buscarían en las inmediaciones un recorrido, puede que ferroviario por los numerosos túneles, se situarían entre el 5 y el 10, buscarían la imagen, la encontrarían, allí estaba  la Madreselva que la parió, harían click y llegarían  a Panoramio. Una vez allí se darían de bruces con  "mostrar detalles" y... aparecerían una serie de datos técnicos entre los que se encuentra el modelo. Tiempo estimado 5 minutos. Seguramente sobrarían 4.
La realidad sin embargo tiñó de marrón oscuro nuestras previsiones. Mostrar el icono de Google earth fue nuestra primera y sorprendente misión. Una vez dentro explicamos que hay un buscador y que tecleando el nombre les llevaría de manera mágica a la localidad. Otra tarea no prevista era mostrarles la técnica para moverse con finura y no con  movimientos espasmódicos de ratón que les dirigieran directamente San Petesburgo o al Mar Báltico. Pasaron 15 minutos y una voz con cierto soniquete a derrota, era @anuska72, anunció: -¡la foto está antes del túnel 9! Cinco minutos más tarde la práctica totalidad de los grupos llegaron a la información requerida en el cuadruple del tiempo estimado.
2) Hacer el presupuesto más barato para pintar con pintura blanca un túnel que tuviera diez metros de largo, cinco de altura y cuatro de anchura era el segundo reto. Los matemáticos didáctas nos dicen que para resolver problemas es necesario recurrir a la lógica, tirar, si fuera preciso, de "la cuenta de la vieja" y recurrir a la estimación como cálculo mental, cuanto más aproximado mejor. Se resolvió  con más o menos éxito si bien volvimos a topar con la búsqueda del litro de pintura más barato como escollo más complicado.
Un profesor, con mucho sentido común, me dijo: "Si nuestro problema es que no sabemos acceder a la información". O lo que es lo mismo; falta de competencia en la búsqueda de información. Mi reflexión es ¿cómo seremos capaces de evaluar esa competencia a nuestros alumnos?
Con respecto al problema dejaré que sea @anuska72 (ya tiene su blog para esparramar) la que haga sus propias reflexiones de cómo se enseñan las matemáticas y las consecuencias de no saber resolver problemas elementales adaptados a un entorno o situación real y qué sucede en cursos superiores.
Esta anécdota, quizás un poco exagerada y en tono de humor, no quiero que sea interpretada como crítica sino como un largo camino que aún debemos recorrer para alcanzar esa competencia profesional básica que nos permita, al menos, ser coherentes si evaluamos a los alumnos por competencias. Y que obligados estamos a ello, por cierto.